Vas conduciendo y aparece en el cuadro un icono amarillo con forma de neumático y un signo de exclamación. No siempre significa un pinchazo inminente, pero sí que conviene actuar cuanto antes. En este artículo explico qué indica el testigo de presión de los neumáticos, por qué puede encenderse, cómo comprobar las ruedas y cuándo es seguro continuar la marcha.
Lo esencial cuando aparece el aviso de presión
- Reduce la velocidad y evita frenazos o maniobras bruscas.
- Comprueba la presión con los neumáticos fríos, usando la cifra del fabricante.
- Una pérdida aproximada del 20 % al 25 % puede activar el sistema TPMS.
- Si el testigo parpadea o aparece junto a otro aviso, puede existir una avería del sistema.
- Después de inflar las ruedas, algunos vehículos necesitan un reajuste o calibración.

Qué significa el testigo de presión de los neumáticos
El símbolo representa una sección de neumático con un signo de exclamación en el centro. Cuando se enciende en amarillo, el sistema TPMS, es decir, el sistema de control de la presión de los neumáticos, ha detectado que una o varias ruedas están por debajo del valor esperado.
En la práctica, el aviso suele aparecer después de una pérdida de presión de alrededor del 20 % o 25 %. Eso significa que la rueda puede no parecer completamente desinflada y, aun así, ya estar afectando a la estabilidad, al desgaste y al consumo. Por eso no conviene esperar a que el neumático tenga un aspecto claramente hundido.
El sistema no sustituye al manómetro. La Dirección General de Tráfico recomienda revisar la presión aproximadamente una vez al mes y antes de un viaje largo, incluso aunque el testigo permanezca apagado. Yo considero esta comprobación una de las rutinas más sencillas y rentables del mantenimiento del coche.
Qué diferencia hay entre una luz fija y una luz intermitente
| Comportamiento del testigo | Significado más probable | Qué hacer |
|---|---|---|
| Luz fija | Presión baja en una o varias ruedas | Detenerse en un lugar seguro y medir las presiones |
| Parpadea durante un tiempo y después queda fija | Posible fallo de un sensor o del sistema TPMS | Revisar las ruedas y acudir a un taller si persiste |
| Se enciende tras cambiar ruedas | El sistema puede necesitar aprendizaje o calibración | Seguir el procedimiento del manual del vehículo |
La forma exacta de avisar cambia según la marca. Algunos coches muestran además la rueda afectada y su presión en la pantalla, mientras que otros solo encienden el testigo general.
Qué hacer en cuanto aparece el aviso
Lo primero es aflojar el ritmo y buscar una zona segura para detenerse. No hace falta frenar de golpe si el coche se comporta con normalidad, pero sí conviene evitar autopistas, curvas rápidas y trayectos largos hasta comprobar qué ocurre.
- Observa el comportamiento del coche. Si tira hacia un lado, vibra el volante, hay ruidos extraños o una rueda parece muy baja, detente cuanto antes.
- Inspecciona visualmente los cuatro neumáticos. Busca cortes, clavos, deformaciones, bultos o una pérdida evidente.
- Mide la presión con un manómetro. Hazlo cuando las ruedas estén frías, preferiblemente antes de circular o después de varias horas estacionadas.
- Infla cada rueda hasta el valor recomendado. La cifra suele aparecer en una pegatina del marco de la puerta del conductor, en la tapa del combustible o en el manual.
- Revisa de nuevo el testigo. Puede apagarse tras unos minutos de conducción o necesitar un reinicio manual.
La presión correcta no es la que aparece en el lateral del neumático. Ese número suele indicar la presión máxima admisible para la cubierta, no la recomendada para tu vehículo. La referencia válida es siempre la indicada por el fabricante para la carga y el eje correspondientes.
Si una rueda pierde aire rápidamente, no basta con inflarla y continuar. Puede haber un pinchazo, una válvula dañada o una llanta deformada. En ese caso, el inflado solo retrasa el problema y puede aumentar el riesgo de deteriorar la carcasa del neumático.
Por qué se enciende aunque la rueda no parezca desinflada
Hay varias razones posibles y no todas implican un pinchazo. La más habitual es una pérdida lenta de aire por un pequeño objeto clavado, una válvula envejecida o un mal ajuste entre el neumático y la llanta.
Cambios de temperatura
Cuando baja la temperatura exterior, también puede disminuir la presión del aire dentro de las ruedas. Una diferencia de 10 °C puede modificar la presión aproximadamente en 0,1 bar, aunque el efecto real depende del neumático y de las condiciones del vehículo.
Por eso es frecuente que el aviso aparezca en invierno o a primera hora de la mañana. No hay que compensarlo aumentando la presión a ojo. Hay que medirla en frío y ajustarla según la etiqueta del coche.
Un pinchazo lento o una válvula deteriorada
Una rueda que pierde entre 0,1 y 0,2 bar en pocos días necesita una inspección. El aire puede escaparse por un tornillo pequeño, por la válvula o por el borde de la llanta. A simple vista, el neumático puede parecer normal, pero su comportamiento en carretera ya no será el mismo.
Ruedas cambiadas o sistema no calibrado
Después de montar neumáticos nuevos, permutar las ruedas o cambiar una válvula con sensor, el vehículo puede necesitar una inicialización. En los sistemas indirectos, también es necesario recalibrar cuando se modifica la presión de las cuatro ruedas, porque el coche utiliza la velocidad de giro para detectar diferencias.
Fallos del sensor TPMS
Los sistemas directos llevan un sensor en cada rueda, normalmente integrado en la válvula. Estos sensores funcionan con una batería cuya duración suele situarse entre 5 y 7 años, aunque puede ser menor por golpes, corrosión o uso intenso.
Si el testigo parpadea al arrancar y después queda encendido, el problema puede estar en un sensor, en la comunicación inalámbrica o en la centralita. En esa situación, el coche puede seguir teniendo una presión correcta, pero ya no puede avisar con fiabilidad de una pérdida posterior.
Cómo funcionan los sistemas TPMS
No todos los vehículos controlan la presión de la misma manera. Conocer el tipo de sistema ayuda a interpretar el aviso y evita reinicios innecesarios.
| Tipo de sistema | Cómo detecta el problema | Ventaja principal | Limitación |
|---|---|---|---|
| Directo | Un sensor mide la presión real dentro de cada rueda | Puede mostrar la presión individual y detectar pérdidas con precisión | Los sensores tienen batería y pueden requerir sustitución |
| Indirecto | Compara la velocidad de giro de las ruedas mediante el ABS | No necesita sensores de presión independientes en cada válvula | Debe recalibrarse tras ajustar las presiones y no siempre muestra el valor exacto |
El sistema directo ofrece una información más completa, pero no es infalible. Un sensor puede dejar de transmitir y, además, el propio TPMS no siempre detecta una pérdida muy pequeña de forma inmediata. El indirecto resulta más sencillo, aunque depende de que las cuatro ruedas estén correctamente ajustadas y de que la calibración se haya realizado bien.
En Europa, los turismos nuevos homologados deben incorporar un sistema de control de la presión que cumpla unos requisitos de detección. El Reglamento n.º 141 de Naciones Unidas establece, entre otros criterios, que el aviso debe activarse en un tiempo limitado cuando se produce una pérdida relevante. Eso garantiza un nivel mínimo de funcionamiento, pero no elimina la necesidad de revisar las ruedas manualmente.
Cómo corregir la presión y reiniciar el aviso
La corrección debe hacerse con calma. Primero hay que localizar la presión recomendada para el eje delantero y el trasero, ya que no siempre es la misma. Algunos coches también ofrecen un valor distinto cuando circulan con cinco ocupantes y el maletero cargado.
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Procedimiento seguro
- Estaciona en una superficie plana y deja enfriar las ruedas.
- Retira el tapón de la válvula y mide la presión sin fiarte de la apariencia del neumático.
- Ajusta el aire siguiendo la etiqueta del vehículo.
- Comprueba que la válvula no pierde y vuelve a colocar el tapón.
- Repite la medición en las cuatro ruedas y, si procede, en la de repuesto.
- Activa la función de reinicio desde el menú del vehículo o mediante el botón específico.
El reinicio no corrige una presión incorrecta. Solo le indica al sistema cuál es la referencia que debe considerar normal. Si se pulsa antes de inflar correctamente los neumáticos, el coche puede dejar de avisar durante un tiempo aunque las ruedas sigan por debajo de la presión adecuada.
En algunos modelos basta con circular unos minutos para que el testigo desaparezca. En otros hay que mantener pulsado un botón, seleccionar una opción en la pantalla o realizar un breve recorrido a una velocidad determinada. El procedimiento exacto depende del fabricante, así que conviene consultar el manual en lugar de probar combinaciones al azar.
Cuándo no conviene seguir conduciendo
Una presión ligeramente baja permite llegar con prudencia a una gasolinera cercana si el coche se mantiene estable y la rueda no presenta daños visibles. Aun así, la distancia debe ser corta y la velocidad moderada. La baja presión aumenta la deformación del flanco, la resistencia a la rodadura y el calentamiento del neumático.
Yo no continuaría la marcha si aparece cualquiera de estas señales:
- La rueda está claramente hundida o pierde aire mientras la observas.
- El vehículo se desvía, vibra o responde de forma extraña al girar.
- Hay cortes, bultos, objetos clavados o daños en la llanta.
- El testigo se acompaña de avisos de ABS, control de estabilidad o frenos.
- La presión vuelve a bajar poco después de haberla corregido.
En esos casos, lo prudente es detenerse en un lugar protegido y solicitar asistencia. Circular con un neumático muy bajo puede causar daños internos que no se ven desde fuera e incluso provocar un reventón por acumulación de calor.
La rutina sencilla que mantiene el aviso bajo control
El mejor momento para revisar las presiones es una mañana cualquiera, antes de comenzar el trayecto. Dedicar cinco minutos al mes permite detectar pérdidas lentas antes de que aparezca el testigo y ayuda a conservar un desgaste uniforme.
Antes de viajar, comprueba también la carga del vehículo, ajusta la presión indicada para ese escenario y revisa que la banda de rodadura no tenga daños. El aviso del cuadro es una ayuda importante, pero la seguridad depende de combinarlo con una revisión visual y un manómetro fiable.
Si el testigo reaparece tras inflar y reiniciar el sistema, no lo tapes con nuevos reajustes. La causa puede estar en un pinchazo lento, una válvula o un sensor defectuoso, y resolverla pronto suele ser mucho más sencillo que reparar un neumático dañado después de un trayecto largo.
